Cibele Iacone, de Brasil

Después de unos días en una ciudad cuya lengua no hablaba y con un sistema de escritura completamente desconocido, Cibele se sintió con la suficiente confianza como para ir sola al supermercado. Hizo la compra y, cuando llegó a casa, se llevó una no muy grata sorpresa. Descubre qué pasó haciendo clic en su texto.