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Anse-d´Azur

Marie Angie Vanesssa*

Fuente de imagen: http://www.potomitan.info/ayiti/cayemite/azur.php

Muchas personas dicen que Anse-d'Azur es la playa más maravillosa de Jeremie. Está ubicada al norte, aproximadamente a 30 minutos de la ciudad; está en un lugar sencillo rodeado de árboles, especialmente de cocoteros y palmeras.

Esta playa es un lugar turístico sencillo, pero único en su género: tiene unas grutas milagrosas. El mar tiene el color azul del Caribe, los peñascos alrededor dan una vista increíble a este lugar. La arena de Anse-d'Azur es muy fina y de color oscuro; desde ahí podemos tomar fotos magníficas, ya que el panorama es sin duda alguno espectacular.

En este lugar se realizan pocas actividades. Sin embargo, cada verano muchos turistas van a visitarlo. En esa época, hay varias actividades, como festivales, conciertos, bailes tradicionales, etcétera. La gente de Jeremie aprovecha esta ocasión para ofrecer a los visitantes comidas típicas del lugar. Algunas comidas son"tonmtonm", plátano macho frito con carne frita, pescado ,y "ostión asado con salsa picante". Como bebidas, hay Prestige (la cerveza típica haitiana), whisky y refrescos. Hay mucha gente y todos se divierten con música. Es un placer encontrar nuevos amigos y disfrutar este momento con su familia. Todos toman fotos para no olvidar este lugar mágico. Además de las actividades mencionadas, los jóvenes y niños de Jeremie organizan las suyas. Casi todo los sábados, van a correr, llegan a Anse-d'Azur, se quedan para nadar, a sentir la brisa del mar y contemplar la naturaleza.

Sin embargo, este lugar tiene sus problemas. Entre ellos, hay un mito que dice que en la gruta existen algunos espíritus maléficos. Por lo cual hay gente que tiene miedo y casi no va allá. Este es un grave problema. Otra razón es que faltan a veces actividades. Además, las autoridades tienen mucho que hacer para transformar Anse-d'Azur en un paraíso. Primero, este lugar necesita un servicio de limpieza cada fin de semana. Se pueden construir algunas casitas alrededor para embellecerlo. Cada mes deberían realizarse actividades; sería un paso para su desarrollo. Así, la gente disfrutaría el lugar y aprovecharía ese regalo que Dios les da. Además, los festivales pueden contribuir a la economía de la ciudad.

En fin, estar ahí es sentirse libre, contemplar la belleza del Caribe y olvidar los problemas.

*Estudiante haitiana de Español, Básico 4
CEPE-Taxco, UNAM, México