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El Día de la Francofonía

Sarah Saifi*

Cinco y media de la mañana: el despertador está gritándome para levantarme y cumplir con mi tarea de francófona.

Llegué a tiempo a la cita en el CEPE y encontré a mis compañeros francófonos. Unos momentos más tarde, llegó el chofer diciendo que no sabe dónde está ubicada la escuela y que no conoce la dirección ¡Va a ser un trayecto bien largo!

Finalmente, después de múltiples vueltas llegamos a la escuela. Desde afuera pudimos oír la música y gritos de felicidad. Los niños habían preparado un espectáculo, así que tratamos de quedarnos en un lado discreto, pero la maestra toma un micrófono para anunciar nuestra llegada. ¡Somos aclamados por toda la escuela como héroes! Y para reforzar esta idea, desfilamos con las banderas de nuestros países (Francia, Haití, Bélgica, etcétera). Los alumnos parecen muy felices y orgullosos al desfilar con nosotros. También nos ofrecen regalos y juegos.

Después de esta ceremonia platicamos con los alumnos, que quieren tomar muchas fotos y enseñarnos sus cuadernos y ejercicios de francés. Nos sentimos un poquito como estrellas de cine.

Ahorita es la hora de volver a la clase para aprender más de nuestro hermoso idioma. Mientras somos invitados a disfrutar un desayuno de frutas, bocadillos y jugos en la compañía de algunas maestras y asistentes de lengua. Pero tenemos que regresar y encontrarnos a nuestro valiente chofer para un regreso de dos horas en el tráfico.

Afortunadamente tenemos los juegos para disfrutar el tiempo. Finalmente llegamos un poco tarde, cansados por levantarnos pronto, pero muy felices por esta experiencia tan agradable y divertida.

* Estudiante francesa de Español, Básico 4
CEPE-CU, UNAM, México, D.F.