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CARLOS FUENTES Y LA PROPOSICIÓN 227 EN CALIFORNIA

David Mills

El verano pasado, el autor mexicano Carlos Fuentes escribió un artículo sobre la Proposición 227. Esta legislación, en sus palabras, "pone fin a la experiencia bilingüe en la educación" en el estado de California. El artículo de Fuentes es fluido, bien escrito y muy en contra del monolingüismo. Sus razones son humanistas y también lógicas. La población "hispanoparlante" (su expresión) es un elemento creciente en los Estados Unidos. El español se estableció en muchos de los territorios que son ahora de E.U., antes de la llegada del inglés. Éste es un hecho que necesita respeto por parte de los anglófonos.

Fuentes siente que el monolingüismo es un símbolo de una mentalidad estrecha, quizás racista. Es verdad que el inglés es la lengua comercial, la lengua del gobierno en Washington, pero el español es también la lengua de una población más y más numerosa dentro de los E.U. Fuentes pide un gesto de reprocidad: un intento por parte de los anglófonos de hablar espanol. De tal manera, las relaciones entre estos dos y tal vez otros grupos linguisticos podrían mejorar.

Yo estaría de acuerdo con estas opiniones. Una consecuencia negativa del bilingüismo puede ser que los precios de muchos artículos comprados cotidianamente aumentarían. En Canadá, pagamos precios altos por artículos que en los E.U. son mucho más baratos. Una razón es que tenemos un sistema socioeconómico con excelentes prestaciones sociales. Otra razón es el costo de las traducciones del inglés al francés (y viceversa). Este hecho no me molesta. Podría molestar a otros, especialmente en los E.U. Allá, mucha gente (no toda) desea que su versión del inglés sea predominante. Hace varios años, un senador dijo en respuesta a la idea del bilingüismo: "If English was good enough for Jesus Christ, it's good enough for me." Otras personas en E.U. ponen a Canadá como ejemplo de un país donde los lenguas oficiales han creado divisiones y no reconciliaciones.

Fuentes mismo se equivoca cuando dice que otros continentes y países no tolerarán "la pretensión norteamericana" de que el inglés sea la lengua predominante. El inglés es ya la lengua predominante en los países mencionados por Fuentes. En Europa, mucha gente usa el inglés como lengua segunda. Antes, cuando un griego iba a Italia para negociar algo, aprendía un poco de italiano para arreglar asuntos. Hoy día, la(s) misma(s) persona(s) usa(n) el inglés, aunque los anglófonos son una minoría en Europa. Esto es, probablamente, una lástima: crea un monolingüismo y monoculturismo en un continente diverso. No debe olvidarse que Fuentes mismo habla varias lenguas (inglés, francés y, por supesto, espanol.). Él aprecia la diversidad de lenguas y culturas. No puede apreciar la mentalidad de un país (los E.U.) donde la idea de un "melting pot" de razas predomina, y donde la gente (incluso a veces la de origen latinoamericano) puede estar en favor de legislaciones como la proposición 227.