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Consecuencias de la Revolución Mexicana

Gilles Desruisseaux

Discúlpenme, pero todavía no conozco todas las consecuencias de la Revolución Mexicana. Una consecuencia es un hecho o un acontecimiento que resulta necesariamente de otro. No pude inventariar todos los hechos que tuvieron lugar durante y después de la Revolución, aún menos cómo se relacionan. Sin embargo, he leído algunos textos sobre la Revolución y traté de entender cuáles eran los motivos de los principales protagonistas y ver quiénes condujeron a algo.

Creo que podemos decir sin demasiado riesgo que el acontecimiento que desencadenó la Revolución fue el fraude electoral más escandaloso que registra la historia de México: las elecciones de 1910, mediante las cuales Porfirio Díaz usurpó el poder. El candidato derrotado, Francisco I. Madero, protestó contra esas elecciones y convocó al pueblo a levantarse en armas para arrojar a Díaz del poder y establecer la democracia. En su Plan de San Luis Potosí del 5 octubre de 1910, Madero mencionó también que numerosos propietarios, en su mayoría indígenas, habían sido despojados de sus terrenos y se exigiría que se les restituyeran a sus primeros propietarios con indemnización. Madero era un terrateniente de la región noreste del país; estaba pensando en los indios yaquis de su región, pero Emiliano Zapata, uno de los hombres más ricos del Estado de Morelos, lo interpretó en favor de los campesinos de Morelos, que necesitaban más tierra de cultivo para vivir. Zapata hizo que los desesperados campesinos se armaran y éste fue el comienzo de la revolución agraria mexicana. Me parece que los motivos en ese momento fueron la democracia y la reforma agraria. 

No trataré de contar todas las luchas revolucionarias y mencionar a los caudillos, por falta de tiempo. Diré sólo que para marzo de 1911, el movimiento revolucionario se había extendido a todo el país y el 21 de mayo se firmaron los Tratados de Ciudad Juárez, que dieron fin a la insurrección, pero que contradecían el Plan de San Luis Potosí en varios aspectos, particularmente en que el presidente interino sería un porfirista, Francisco León de la Barra. El régimen mixto de la Barra dio lugar a numerosos conflictos políticos entre revolucionarios y porfiristas, y también entre revolucionarios. Se empezó a hacer notar las diferencias entre Madero, que buscaba la democracia para los campesinos (democracia que ni entendían ni pedían), y Zapata, que exigía el cumplimiento del Plan de San Luis y la restitución de las tierras despojadas a los campesinos de Morelos. Antes de que terminara 1911, hubo elecciones y Madero fue elegido presidente de México. Madero intentó llevar a cabo un plan de conciliación entre porfiristas y revolucionarios y conservó a muchos de los secretarios del gobierno anterior. Una parte de los revolucionarios no apoyaron a Madero, entre ellos los más importantes eran Emiliano Zapata y Pascual Orozco, que se negaron a desarmar sus tropas y desconocieron a Madero como presidente y jefe de la Revolución. Los motivos de Zapata sobre la reforma agraria fueron reafirmados en su Plan de Ayala, y también en el Pacto de la Empacadora de Pascual Orozco. Orozco propuso también un programa agrario y laboral, con lo que ganó popularidad entre los trabajadores. 

En 1913, el jefe del ejército de Madero, Victoriano Huerta, conspiró con revolucionarios antimaderistas, tomó el control de la ciudad de México, llegó a ser el dictador de México y mandó matar a Madero. (Disculpen todos mis atajos.) En sus medidas iniciales, Huerta hubo de reforzar su ejército con un sistema de reclutamiento forzoso. Para recuperar la paz interna del país, buscó también una reconciliación con los orozquistas, ofreciendo empleos de guardias rurales, pensiones a sus viudas y huérfanos, y la expedición de leyes que resolvieran el problema agrario. Orozco aceptó dar su apoyo a Huerta, pero Zapata nunca aceptó las ofertas de Huerta. Huerta no llevó buenas relaciones con los senadores y diputados que estaban inconformes con su rumbo. Entre las acciones represivas que tomó Huerta, se destaca el asesinato del diputado Belisario Domínguez quien había denunciado los crímenes de Huerta. Al final, Huerta disolvió la Cámara, convocó a elecciones de senadores y diputados y se hizo elegir presidente recurriendo al fraude. 

Huerta no llevó buenas relaciones tampoco con la Iglesia, al no haber respetado al candidato del Partido Católico en sus elecciones fraudulentas, ni con el presidente de los Estados Unidos, Woodrow Wilson, quien no le otorgó el reconocimiento de su país, ni en México mismo ante fuerzas constitucionalistas dirigidas por Venustiano Carranza. 

En su Plan de Guadalupe (26 de marzo de 1914), Venustiano Carranza trató de reformar el orden legal dando continuación a algunos de los lineamientos propuestos por Madero, y pretendió destruir el gobierno de Huerta sin alarmar al clero, a los hacendados y a los capitalistas, y dando más importancia a los aspectos legales que a los económicos y sociales. Sin embargo, es su gobierno el que, en mi opinión, hizo más por los mexicanos después de su triunfo contra Huerta, con la ayuda de Obregón, Zapata y Villa (quien se convirtió rápidamente en acérrimo rival de Carranza).

A pesar de los conflictos entre civiles y militares, el gobierno de Carranza favoreció la formación de la pequeña propiedad, impuestos equitativos, cumplimiento de las leyes de Reforma y de la Constitución de la República. Expidió decretos para reformar las condiciones de trabajo, lo cual trajo como consecuencia una multiplicación de sindicatos de obreros que se adhirieron al carrancismo. Pero creo que el monumento legislativo fue la nueva Constitución de 1917, que fue una de las más avanzadas a principios del siglo. Contenía un código de trabajo, se prohibía al presidente tener mandatos consecutivos, preveía la expropiación de las propiedades de las órdenes religiosas y entregaba las tierras comunales a los propietarios originales. Algunas disposiciones pretendieron reducir la propiedad extranjera de minerales y tierras. Carranza no cumplió todas las disposiciones de la Constitución, pero ésta fue la base de progresos ulteriores realizados por los presidentes Calles, Rodríguez y Cárdenas en los campos de la reforma agraria, de la ayuda social, de la educación y de la propiedad de los recursos nacionales.

Algunos críticos dicen que la Revolución mexicana fue el inicio de un caudillismo bárbaro que se manifestó en 1968, y que podría manifestarse ahora, pero en conjunto, creo que toda esa sangre no fue derramada para nada.

Es obvio que no he leído suficiente para dar una visión equilibrada y completa de las consecuencias de la Revolución Mexicana. Hay consecuencias negativas que no he visto, porque no creo que México sea un paraíso. Una consecuencia que no quisiera olvidar es la creación de los corridos revolucionarios: composiciones musicales populares que narran circunstancias históricas acerca de protagonistas cuya conducta sirve como modelo; el estudio de los corridos revolucionarios podría ser otra manera de abordar la Revolución mexicana. Y como no he mencionado ninguna mexicana en mi artículo, para disculparme, permítanme concluir con los primeros versos de un corrido dedicado a las revolucionarias mexicanas.


La Soldadera


Vente mi Juana, vente conmigo,

que la campana ya va a empezar,

serán tus ojos mi solo abrigo

y al enemigo sabré matar.

 

Mi Juana ¿no oyes a los clarines

cómo vibrantes tocan reunión?

De los caballos flotan las crines

y está en maitines mi corazón.