LOADING

¿Qué es un simposio sobre el artista y los derechos humanos?*

Laura Díaz

 

Es un "happening".

La imagen con que se inició esta conferencia fue la ya clásica del hongo de gases que levanta la explosión de una bomba atómica. Y la representación de las desgracias humanas del presente siglo continuó inmisericorde, para que pudiéramos ver una vez más esas imágenes que han llegado a ser mundialmente conocidas gracias a los medios de comunicación. Sin embargo este desfile de temas tristes no consiguió solamente hundirnos en el abatimiento al mismo tiempo que en las sillas, sino que tuvo sobre todo el efecto de situarnos en el contexto de una manera inmediata y efectiva.

Luego los discursos se suceden con la exposición de algunas ideas novedosas y de otras que se repiten, pero siempre pertinentes. Durante todo su desarrollo, el simposio estuvo salpicado de actividades artísticas como la muy colorida y vibrante actuación del Kanata Native Dance Theatre, la aplaudida presentación de la coral Les Chanteurs Saint-Coeur-de-Marie y la emotiva Sinfonía de la Reconciliación de todos los artistas participantes, al clausurar el evento. En estas expresiones se manifestaba de forma más directa y estética el importante papel que tienen los artistas en la difusión y celebración de la Declaración de los Derechos Humanos.

Aquí, a vuelo de pájaro, algunas de las ideas expuestas:

-- Ahora se va a elaborar la Declaración Universal de Responsabilidades y Deberes.

-- Un simposio sobre los derechos humanos debería hacerse no solamente con los activistas de los derechos humanos, que constituían la mayoría de la audiencia, sino que se deberían realizar simposios con los empresarios, con los militares, con las élites, por ejemplo.

-- Uno de los derechos humanos es el que establece la libertad de circular y de escoger el lugar de residencia, por lo que resultaba inaceptable que uno de los artistas invitados no hubiera podido asistir por no haber podido obtener, oportunamente, la visa en el país de su residencia actual.

-- El consenso final fue en torno a la idea --expresada y analizada desde diferentes perspectivas-- de que los derechos humanos están marginados de la realidad económica, y que mientras la economía del mundo vaya por un lado y el respeto a los derechos humanos por otro, no se podrá hablar de grandes avances para lograr la igualdad de todas las personas. En consecuencia, la recomendación es que los ciudadanos hagan uso de todos sus derechos, tantas veces expresados en textos y leyes, para que la estructura de la sociedad no se base exclusivamente sobre lo económico.

Se hizo evidente en este simposio que existe un monumento a los Derechos Humanos, único en el mundo, en la ciudad de Ottawa, en la calle Elgin esquina con Lisgar. Su autor, un arquitecto canadiense, puso de relieve la concepción y expresión de este monumento, que tiene la característica de hacer copartícipes de la obra de arte y de lo que expresa a los visitantes que llegan hasta su plataforma y traspasan el umbral.

Parece que la asignación de un sitio para colocarlo fue, en su momento, controvertida y que no todo el mundo quedó contento con la ubicación que finalmente se le dio. Hay quienes opinan que en ese lugar no tiene suficiente visibilidad. Al final del simposio parecía que este desacuerdo resultaba simbólico del puesto que los Derechos Humanos ocupan en nuestras sociedades.

______________________

Aquí, al margen, una referencia para nuestro mundo de las lenguas: Al expresarse en su lengua nativa, uno de los artistas invitados explicó, de paso, la diferencia entre lengua y dialecto: una lengua es un dialecto con ejército.

* Este evento se llevó a cabo entre el 23 y el 25 de julio del presente, en el Centro Nacional de las Artes de Ottawa, dentro del marco del "Festival Canada".