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¡Tenemos el invierno...por fortuna!

Julie Chagnon

En invierno, nada me gusta más que salir a esquiar el fin de semana con mis amigos. Aquí está el relato de uno de esos viajes maravillosos.


Es viernes en la noche. Aunque nieva un poquito, la luna ilumina la noche. El termómetro marca -20°C y el aire es puro. Es el tiempo ideal.

Pronto nos ponemos nuestros esquís y mochilas. ¡Tenemos prisa por salir!

Nuestros esquís resbalan sobre la nieve fresca. El silencio llena la noche en el bosque. Cuando la nieve deja de caer, la luz de la luna es tan fuerte que produce sombras como las del sol durante el día. La nieve cuelga de los árboles y el sol brilla.

Llegamos al refugio después de dos horas de esquiar. Primero, recoger la leña. Segundo, romper el hielo sobre el lago para tomar agua. Tercero, encender el fuego. Cuarto, disfrutar de la vida tomando un chocolate caliente enfrente de la estufa de leña. Es un momento mágico.

Después de una noche de soñar con el frío y la nieve almorzamos muchos platillos sabrosos. El cielo es azul como nunca; la temperatura es de -15°C y no nieva.

Pronto, los esquís y la mochila. ¡Vamos por otro día de felicidad!