Ampliando el propio vocabulario
Yves Michaud*
Ustedes están aprendiendo español. Seguramente ya se han aprendido bastantes palabras, sobre todo las más comunes y útiles. Por lo tanto, ya pueden ustedes manejarse, platicar un tanto, escribir textos y entender algunos videos y audios. ¡Algo es algo! Ustedes van por buen camino.
No obstante, una parte importante del aprendizaje radica en la ampliación del vocabulario. Si ustedes pretenden llegar a un nivel avanzado de español, es aconsejable que descubran algo de la riqueza y sutileza léxica de este idioma, o sea, que conozcan esas palabras que no son tan frecuentes, pero sí más específicas o idiomáticas. Al conocerlas, tendrán la oportunidad de sobresalir y causar mejor impresión en sus interacciones, presentaciones y textos, de la misma forma en que se toman ustedes la molestia de vestirse con cuidado cuando han de reunirse con personas importantes.
Es por eso por lo que este texto pretende enseñar algunas palabras de interés del español con la esperanza de que les sean de utilidad. En muchos casos me apoyé en el Diccionario de la lengua española de la RAE[i]. Desde las palabras cultas hasta la lengua callejera, abarcaremos varios ámbitos de la vida y la sociedad, pero sin tratar de abarcarlos todos. ¡Cabe esperar también que ustedes disfruten y se diviertan aprendiendo estas nuevas palabras tan originales y sabrosas!
Comencemos.
Seguramente ustedes saben qué es dar un golpe o pegar un golpe, pero ¿sabían que también se puede decir asestar o propinar un golpe? Hablando de golpes, que sepan que existen varias palabras específicas del español para nombrar los varios tipos de golpes (con el cuerpo, un arma…). Por ejemplo, con el pie, patada; con un cuchillo, cuchillada; con una bala, balazo; con la cabeza, cabezazo; con el puño, puñetazo; con un látigo, latigazo; con un martillo, martillazo, etc. Figuradamente, un flechazo, de la palabra flecha, significa un enamoramiento repentino.
Ustedes habrán oído de delincuentes y crímenes, como asesinos y asesinatos, pero ¿sabían que «asesino» es lo mismo que homicida y «asesinato» lo mismo que homicidio? En el mismo ámbito, el acto de asesinar a una mujer es un feminicidio. Un asesino a sueldo es un sicario. Si muchas personas son asesinadas al mismo tiempo, se trata de una matanza o masacre, y cuando todo un grupo desaparece o casi desaparece de esa forma tan monstruosa, se llama exterminio. Si dicho exterminio tiene un carácter racista o xenófobo, se trata de un genocidio. Los muertos en un contexto de guerra y enfrentamientos pueden llamarse las bajas. Si esos enfrentamientos causan numerosas bajas y sufrimiento (es decir, causan mucho derramamiento de sangre), diremos que son cruentos. Por cierto, ustedes saben de las películas de guerra o de conflictos armados, pero ¿saben que son lo mismo que las películas bélicas y los conflictos bélicos? Por último, ajusticiar es dar la muerte a una personada condenada a muerte.
Ustedes sabrán de la justicia, de las causas o juicios que se abren contra algunas personas que son acusadas de algún delito o incumplimiento de un acuerdo. Sin embargo, existen varios sinónimos, como procesar, demandar, enjuiciar, o encausar (a alguien). La persona acusada que tiene que defenderse se llama reo, procesado, demandado o querellado. Si alguien todavía no ha sido acusado, pero podría serlo, puede que sea un sospechoso. En una causa penal, el abogado que representa al ministerio público acusando al procesado es el fiscal mientras que el que lo defiende es el abogado defensor. El jurado (integrado por ciudadanos elegidos para asistir a todo el juicio) habrá de pronunciar un fallo, llamado veredicto, decidiendo si el procesado es culpable o inocente. Una persona condenada tiene la posibilidad de recurrir la sentencia, o sea, pedir que se reabra la causa ante otro tribunal (o sea, una instancia superior). Una persona condenada también podría verse indultada: en este caso, su pena quedará perdonada parcial o totalmente. Cuando un preso ha cumplido su pena, cabe reinsertarlo, lo cual significa reintegrarlo en la sociedad, pero si la condena es para toda la vida del culpable, se trata de una cadena perpetua. En el argot de algunas variantes del español la cárcel tiene varios nombres, como el bote, el talego, la chirona, la trena, la jaula, la cana, etc.
Conocemos la existencia de grandes empresas en sectores clave de la economía, como lo son el suministro de energía, pero no siempre se sabe que existen palabras específicas para nombrar algunas de esas empresas según su sector. Por ejemplo, que las empresas que suministran electricidad son las eléctricas; las que explotan y suministran petróleo, las petroleras; las de tabaco, las tabaqueras; y las de discos de música, las discográficas. También existen palabras para referirse a unas industrias, como lo son el sector agropecuario (de la agricultura y la ganadería), siderúrgico (de la producción de acero), gasístico (relativo al gas), alimentario (relativo a la comida), aeronáutico (del transporte aéreo), ferroviario (de los trenes y ferrocarriles), farmacéutico (de la farmacia), bursátil (de la bolsa de valores), etc.
Ya se ha hablado mucho de la costumbre española (controvertida) de la corrida de toros, pero ¿saben ustedes que el arte de las corridas de toros se llama tauromaquia (donde se ve la palabra griega para toro, taurus)? Como esta práctica actualmente genera toda una controversia, las personas aficionadas se llaman taurinos mientras que las que están en contra son los antitaurinos (ellos suelen ser animalistas, o sea, defienden los derechos y el bienestar de los animales).
Ustedes saben ya el nombre de los ciudadanos de varios pueblos del mundo, pero ¿acaso sabían que los portugueses también son llamados lusos; japoneses, nipones; los puertorriqueños, boricuas; los franceses, galos; los costarricenses, ticos; los judíos, hebreos; los «americanos», estadounidenses; los guatemaltecos, chapines; los norteafricanos, magrebíes; las personas de piel negra, afrodescendientes, etc.? Algunas personas les dan motes o nombres despectivos a otros pueblos por razones racistas o xenófobas: esos motes se llaman etnofaulismos. Dado que no quiero ofender a nadie, no voy a entrar a dar ejemplos, salvo una palabra archiconocida en toda América Latina y el mundo: gringo.
En bastantes casos, el español expresa en una única palabra conceptos que otros idiomas suelen expresar en varias, ya sea con verbos o nombres. Por ejemplo, en el ámbito de la política, contamos con palabras como personalismo («culto» a una persona fuerte y carismática), el borreguismo (idea de seguir ciegamente a un grupo o movimiento), el aperturismo (política de apertura), el rupturismo (política de ruptura con lo establecido), el pasotismo (indiferencia, sobre todo en cuanto a la política), el pucherazo (fraude en las elecciones), la ultraderecha (extrema derecha), etc.
El español cuenta con varias palabras y dichos para expresar la molestia que nos causa alguien o algo. Además de molestar, una persona, cosa o situación puede fastidiar, dar la lata, dar rabia, dar cien patadas, importunar, incordiar, chinchar, poner a cien, poner nervioso, crispar los nervios, dar la murga, dar la tabarra, fregar o, de forma menos educada, tocar los huevos, jorobar, joder o chingar (siendo esta última palabra un mexicanismo de múltiples usos). Si la persona que molesta lo hace por sexo, se trata de un caso de acoso sexual.
El tema del trabajo ofrece muchísimas palabras de interés. Cabe mencionar en primer lugar el adjetivo laboral (lo relativo al trabajo, al empleo), como en el mercado laboral. En México, un trabajo se puede decir chamba, y trabajar será chambear. En España, eso se dirá antes bien curro y currar (o currelar). Mientras tanto, en Argentina la gente tiene las palabras laburo y laburar. El sector de las empresas se dice sector empresarial, que cuenta con emprendedores (jefes y jefas de empresas). La cualidad y el «espíritu» de esos emprendedores es el emprendimiento. Por otro lado, los trabajadores pueden dedicarse a un trabajo sin sueldo por una comunidad, una causa, una iglesia, un ente, o sea que hacen voluntariado, o pueden cobrar un sueldo y ser asalariados. Están las personas que trabajan en el campo, en granjas, como los braceros[1]. Los que trabajan en fábricas o en obras se llaman obreros mientras que los que trabajan en una oficina son los oficinistas. Las personas que ocupan cargos directivos en las empresas son los ejecutivos. Las personas que poseen «acciones», o sea, títulos de propiedad de empresas que se compran y venden en la bolsa, son los accionistas. Los que se dedican a instalar, manejar o arreglar equipos de toda índole se llaman técnicos mientras que los que inventan o perfeccionan tecnologías son obviamente los ingenieros. A los empleados del sector de la sanidad, como en los hospitales, clínicas, etc., se les llama sanitarios mientras que aquellos que se dedican a enseñar son los docentes, o sea, los maestros en la enseñanza básica y los profesores en la universidad. Una empresa puede tener o no afán de lucro dependiendo de si pretende enriquecerse tanto como pueda, o por lo contrario pretende servirse de sus ganancias en interés de la comunidad o colectivos necesitados. Cuando los trabajadores se declaran en huelga o paro laboral, se llaman huelguistas. Para evitar las huelgas y conflictos, los jefes y los trabajadores tienen que ponerse de acuerdo sobre un contrato llamado convenio colectivo. Cuando se asciende a un trabajador o una trabajadora gracias a sus méritos y a su rendimiento, y él o ella asume cargos cada vez más importantes en la empresa, se dice que esa persona sube en el escalafón.
Existe un amplio abanico de palabras en español para expresar las ideas de «mucho» o «poco». Por ejemplo, en lugar de decir que se está «un poco» preocupado o triste, se podría decir: un tanto, algo (palabra que también es un adverbio), medianamente. Algo que carece de importancia puede ser una nimiedad, una nadería, una minucia, una chorrada, una fruslería o una trivialidad. Algo pequeño puede decirse chico, diminuto, minúsculo, mínimo, ínfimo, insignificante, reducido. Por otro lado, una cantidad grande o una alta intensidad no solo se dice «mucho» o «muchos», sino también en la lengua coloquial un montón, toneladas, una bestialidad, mogollón, una barbaridad, etc., y un impulso, objeto, trabajo, obra o lugar de gran tamaño o importancia puede ser, según el caso, inmenso, enorme, descomunal, ingente, desmedido, titánico, gigantesco, colosal, ciclópeo, mastodóntico.
Es de notar que aprender español no solo es aprender un idioma como sistema abstracto, sino también impregnarse de culturas y su historia y problemas, de tal forma que algunas palabras también están estrechamente vinculadas con el contexto cultural, social o político de una zona o época (por ejemplo, ¿quién hablaba de «trumpismo» antes del 2015?). Por lo tanto, si ustedes llegan a conocer más específicamente un país como España, México, Argentina, Cuba, etc., o estudian su historia, van a dar con palabras que cobran un sentido específico y no se entenderán o usarán mucho fuera de tal contexto.
Por eso, al tratarse de movimientos políticos de estos años ustedes tal vez oirán hablar de priistas, panistas o morenistas en México, de franquistas o sanchistas en España, de chavistas en Venezuela, de peronistas o mileístas en Argentina, de castristas en Cuba, de sandinistas en Nicaragua, etc. Otras palabras tienen más que ver con las artes, la literatura, el cine, y dejaron una impronta en una cultura determinada. Por ejemplo, los mexicanos mayores saben qué es cantinflear (con referencia al comediante del siglo veinte Cantinflas). En literatura, se aprende qué es el realismo mágico, en las artes y el folclore, qué era el muralismo, qué es un charro o un mariachi, o qué es una inocentada (con referencia al Día de los Santos Inocentes, el 28 de diciembre) o una cabalgata (con referencia al Día de Reyes, el 6 de enero). Otras palabras cobran un sentido social o económico, como lo son los coyotes de México, los balseros de Cuba, los chicanos de Estados Unidos, las maquiladoras, el malinchismo (con referencia a Malinche, mujer protagónica en tiempos de la conquista de México), el indigenismo, la migra, etc., En todo caso, vale la pena que ustedes googleen esas palabras para entender su sentido con todos los matices que sean precisos.
Y cerrando este texto con un toque de humor, añadamos que existen muchísimas palabras en español para hablar de hechos o dichos estúpidos o desacertados, de las cuales la mayor parte son coloquiales y a veces groseras, y algunas se usan sobre todo en algunos países específicos.
Cabe mencionar: tonterías (tal vez la más común), animaladas, babosadas, bobadas, burradas, chorradas, dislates, disparates, gilipolleces, idioteces, memeces, necedades, paparruchas, patochadas, pavadas, pendejadas, sandeces, zonceras, etc.
Espero que este texto les haya divertido y sobre todo les haya sido provechoso, pese a que no es sino una gota del mar. En todo caso, recuerden el refrán: A la cama no te irás sin saber una cosa más. Nunca dejen de lado su curiosidad por este hermoso idioma. Un sabio oriental, Lao-Tse, dijo que el camino es también la meta[ii].
*Estudiante de Canadá egresado
CEPE-Taxco, UNAM, México
Foto: Biblioteca en Porto, Portugal
Imagen de Ivo Rainha sin derechos de autor, sacada el 13 de enero del 2026 del sitio Web https://www.pexels.com/fr-fr/photo/vue-de-dessus-de-la-bibliotheque-avec-des-escaliers-rouges-1261180/
[1] En México, en particular, los braceros son trabajadores que emigraron a Estados Unidos en los años cuarenta para trabajar en el campo. Trabajaban con sus brazos (trabajo físico), por lo que recibieron el nombre de “braceros” (Nota de E.).

