Anselmo Chival, de Mozambique

Desde pequeño Anselmo soñaba con visitar las pirámides. Un día su sueño se hizo realidad. Llegó a Teotihuacán, en el Estado de México, y se quedó gratamente sorprendido con la majestuosidad de la zona arqueológica. Ven a vivir o revivir el encuentro con las antiguas civilizaciones.
Comparto la percepción de Anselmo sobre que ciertas construcciones antiguas nos tocan el alma; en mi caso, las pirámides de Montealbán y algunos templos antiguos me llevan a reflexionar sobre lo efímero de la vida y sobre que al morir qué huella dejaré de mi existencia.